El error de Margaret.

Playa de Benagil en Portugal - Foto de Gema Hinojosa Jiménez. La furiosa Margaret embarcó en el Neptuno, escoltada por Lord Forbes, su flamante marido y primo de la reina Victoria. Media hora antes, iracundo, la había sacado de la iglesia a empellones cuando ella le confesó, después de la ceremonia en la que se convirtieron en esposos, que no pensaba acompañarle a Irlanda. La tripulación al completo llenaba jarras de ron y celebraban los esponsales de su capitán cuando les vieron subir. La manera como embarcaron, enmudeció a la tripulación que les observaron sin saber que estaba ocurriendo. Ella, desafiante, levantó la barbilla y les miró. Ninguno de aquellos aguerridos marineros se atrevió a decir nada.