viernes, 22 de agosto de 2014

La institutriz

werrington Park - J. Owen.

Mary bajó del carruaje. El cochero, después de depositar la maleta a su lado, subió al pescante y azuzó a los caballos, desapareciendo por el mismo sitio por el que había venido.

Nadie había salido a recibirla y permaneció de pie a la entrada sin saber muy bien qué hacer. Indecisa, contempló el que sería su hogar durante los siguientes meses: Ashley Hall, la mansión de Sir James Rufford.  Con admiración  echó una ojeada a todo lo que alcanzaba la vista. Se fijó en los bien cuidados jardines, a los que se podía acceder por paseos limpios de malas hierbas,  franqueados por setos muy bien podados y árboles que cobijaban del sol. Había bancos de piedra situados de trecho en trecho.  Un lugar muy apetecible  en los que descansar después de un paseo o para disfrutar de un buen libro a la sombra de aquellas enormes frondas.  Más allá, un bosque cubría todo el horizonte cerrando la propiedad a miradas indiscretas.  

domingo, 10 de agosto de 2014

Lágrimas en noches de luna llena.

Obra del pintor Horace Pippin.

Se acercó a la ventana abierta. La luna llena casi ocupaba todo el hueco y solo alguna estrella tenía cabida dentro del marco. La miró intentando no imaginar lo que la ciencia y el viaje espacial del Apolo XI le habían enseñado acerca de ella. Eso no era lo que un poeta necesitaba saber sobre el satélite. Sin embargo esa noche no conseguía sustraerse a los conocimientos y su imaginación chocaba una y otra contra el muro de la realidad.

lunes, 4 de agosto de 2014

Verdad oculta.

Capilla Sixtina - Miguel Angel.


   Nunca tuve claro desde cuando poseía aquel don, aunque sí recuerdo la primera vez que lo sentí. Fue en las Navidades de mi tercer año de vida. Mi madre me había llevado a Domino’s, el Centro Comercial,  para entregar mi carta a Santa Claus. Cuando me tocó el turno y me senté en su regazo, supe sin que nadie me lo dijera que a Santa no le gustaban los niños de la misma manera que a mi padre u otro adulto. Aún perdura aquella  sensación desagradable y  a partir de entonces procuré evitar encontrarme cerca de ellos. 

   Unos años más tarde descubrí la facultad con la que la naturaleza me había dotado: Podía leer la mente de las personas y separar las mentiras de las verdades y, para conseguirlo no necesitaba ningún tipo de estrambótico ritual. Sucedía cuando cogía  las dos manos de cualquiera a la que deseara sonsacar.

   Nunca hablé de esta circunstancia con nadie, ni siquiera con mis padres. Al principio, siendo un niño, porque pensé que era algo natural y que todos lo tenían. Debido a mi error aprendí a decir la verdad en todo momento. Más tarde, cuando deduje que podía ser el único que poseía el don, me dio miedo aparecer como un bicho raro y también guardé silencio. Con los años aprendí como sacar partido de ello, aunque siempre de manera comedida, para no llamar la atención

viernes, 1 de agosto de 2014

Desmontando la historia: Los Reyes Católicos.

Lo que pudo haber ocurrido pero nunca ocurrió....

Paisajes de Granada: El Partal 3 - Péter Bojthe



En la hermosa ciudad de Granada, después de que el pobre Boabdil el Chico se marchara hecho un mar de lágrimas por la bronca de su madre, se instalaron los Reyes Católicos. Habían trasladado toda la corte al palacio de la Alhambra para pasar el verano. Isabel pensó que al menos allí tenían una bonita alberca donde remojarse los pies.

Aquella aciaga mañana, en una de las hermosas estancias que componían el palacio, se encontraban los reyes. Aposentados en sus tronos discutían sobre la última aventura de su católica majestad. Al parecer no había tenido bastante con dejar a medio reino sin habitantes,echando a judíos y árabes sin contemplaciones, sino que además, había empeñado hasta la última moneda de Castilla en otra empresa, que según dijo la haría saltar a la fama y destacar sobre las demás reinas del continente. Aunque no lo pareciera a Isabel le gustaba sobresalir. Pero algo había salido mal, y el pésimo humor del que hacía gala Isabel de forma habitual se había cuadruplicado.